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Caso Olón: ¿es posible construir sobre un área protegida?

El 08 de mayo pasado, el «Caso Olón» irrumpió en la esfera pública generando diversas reacciones en torno a la construcción de un proyecto inmobiliario en un área de manglar en la comuna de Olón, parroquia de Manglaralto, en la provincia de Santa Elena, en la costa ecuatoriana.

Desde una perspectiva técnica, es importante destacar que en Ecuador existen tres categorías de permisos ambientales: Certificado Ambiental, Registro Ambiental y Licencia Ambiental. Estos varían desde aquellos que causan un impacto mínimo hasta aquellos que tienen un impacto significativo en el entorno, así como el tiempo de emisión que puede ser inmediato (certificado), de unos días (registro) o hasta hasta seis meses (licencia) según lo determina la normativa ambiental.

Normalmente, proyectos inmobiliarios como la construcción de fincas, casas o edificios, obtienen un Certificado Ambiental, ya que la mayoría se encuentran en áreas urbanas o rurales que no están bajo zonas de conservación como áreas o bosques protegidos. Sin embargo, cuando un promotor desea construir en zonas sensibles, como zonas de amortiguamiento, áreas cercanas a cuerpos hídricos o áreas protegidas, el proceso cambia considerablemente. En tales casos, pueden requerirse desde registros hasta licencias ambientales, según corresponda.

En el caso de Olón, el manglar es considerado un ecosistema frágil y amenazado según lo estipulado en el artículo 406 de la Constitución, así como en los artículos 103 y 104 del Código Orgánico Ambiental, donde se establece que el manglar es un bien del Estado Ecuatoriano y solo se permitirán ciertas actividades compatibles con este ecosistema (…).

Finalmente, respondiendo la interrogante planteada, según la legislación ecuatoriana no se puede construir nada  sobre un área protegida, sin embargo, si es que dicho proyecto presenta compatibilidad con el ecosistema podría considerarse su implementación, un proyecto inmobiliario puede tener varios impactos durante las etapas de construcción y desarrollo pero es posible controlarlos y mitigarlos mediante la aplicación de un buen plan de manejo ambiental, evidentemente esto deberá ser trabajado en coordinación con la comunidad local ya que ellos son los habitantes del área de influencia directa y principales involucrados, también se debe evaluar sobre la mesa el impacto que puede tener el proyecto en términos de desarrollo turístico y económico, no olvidando por supuesto la protección de este importante ecosistema.

Antes de iniciar cualquier proyecto es vital verificar el área donde se va a implementar, en Ecoyask siempre realizamos los diagnósticos técnicos correspondientes para verificar que el área de implantación sea adecuada y permita garantizar que la inversión de nuestro cliente sea efectiva en términos técnicos.

 

Foto: Diario La Hora